miércoles, 3 de agosto de 2011

Come September 1961 "CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE"

Come September 1961 "CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE"


LA. VANGUARDIA (2-12-1961) 
En pocas ocasiones hemos visto a Gina Lollobrigida tan desenvuelta, tan graciosa, tan espontánea, tan natural y tan bonita. Así como ante el personaje mitológico, recobraba sus fuerzas en su lucha con Hércules, cada ves que tomaba contacto con la tierra, se diría que Gina Lollobrigida se «crece», se humaniza, se flexibiliza y hasta se embellece cuando toma también contacto con «su» tierra, es decir, con su Italia entrañable. En esta película, rodada casi toda en Italia, aun cuando se trata de una producción americana, tenemos la prueba. Esta Gina de «Cuando llegue septiembre» es digna de la alegre, bulliciosa, fascinadora y juvenil actriz de «Pan, amor y fantasía» y «Pan, amor y celos». El paisaje y el clima italiano del film le han insuflado una especie de nueva inspiración, permitiéndole hacer una de sus creaciones más notables. Y como la inspiración sobre todo si es de tipo optimista suele ser contagiosa. Rock Hudson se ha creído en el caso de estar tan brillante, animado y chispeante como su bonita y deliciosa «partenaire». Entre los dos, en gran vena de aciertos, han logrado hacer una de esas amables, trepidantes y seductoras comedías que se visionan en un estado de complacencia casi eufórico. Los elementos que ha puesto en juego Robert Mulligan, realizador del film, no eran ciertamente para menos. Paisajes de ensueño, en la «riviera», ligar muchachas bonitas, actores excelentes, escenografias deslumbrantes y un guión ingenioso, divertido y picante, que Mulligan ha sabido resolver con soltura y sentido de la medida, no yendo más allá ni más acá de donde convenía. Aun cuando todo el film mantiene un ritmo muy vivaz y los lances de humor, en los que tanto abunda, son prodigados con una dosificación inteligente, la primera parte es ligeramente más divertida y bulliciosa que la segunda, menos espontánea, y sensiblemente rellenadas para alargar el guión, que en su intima sustancia es muy poca cosa. Pero los hechizos plásticos y gráficos de que se le ha rodeado, salvan los escollos derivados de la reiteración y no dejan que el tono gracioso y desenvuelto de la cinta desfallezca. La historia que sirve de trama es trivialilla, Un rico extranjero residente en Italia, tiene una novia demasiado guapa y una villa en la «riviera», demasiado suntuosa. Como esta villa sólo es habitada por su dueño una pequeña parte del año, el mayordomo decide instalar en ella, durante las temporadas que no la habita el dueño, un hotel para jóvenes turistas extranjeros. Un día llega de improviso el propietario, acompañado de su seductora amiga, y al encontrarse la casa transformada en hospedería, se produce el consiguiente enredo. Rodada en Panavisión y Tecnicolor, la película resulta un alarde de buen gusto, de pericia técnica y de los más variados encantos visuales. — A. MARTÍNEZ TOMAS. 




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